Saltar a Comentarios

photo.net
- La vocación es un vivo amor, de alta tensión, al Señor y a las almas”;
-
La referencia privilegiada es siempre la Persona de Jesús, el primer “llamado”. Es él quien llama: “Jesús no acepta a cualquier persona que le quiera seguir”;
-
La vocación es un don gratuito de Dios: “quien la tiene cuenta con la gracia para corresponder a ella”;
-
El Señor al llamar “quiere almas generosas, dispuestas a todo sacrificio”.
-
En la aceptación de los llamados “es necesario en primer lugar tener en cuenta la calidad, no la cantidad”;
-
La vocación hay que relacionarla con la “voluntad de Dios”, ese proyecto de amor con que él decide escoger una persona destinándola a una vida de mayor perfección.
-
La vocación es la perla preciosísima, un tesoro escondido en los corazones por tres razones: da inmensa y eterna gloria a Dios; es fuente de gracias y méritos particulares para el afortunado elegido; es el gran don de Dios a las almas y al mundo, pues Dios salva a los hombres por medio de los hombres, como salvó al mundo por medio de Jesucristo hecho hombre.
-
La vocación viene de Dios. Solo Dios es el autor de la vocación. En ella “interviene la augusta Trinidad”; “Dios tiene la primera parte”: el Padre celeste “crea el alma llamada a consagrarse a él con especiales cualidades”, y el Espíritu Santo “en el bautismo da más abundancia de gracias…”.
-
La vocación es profundamente diversa de la tendencia a una profesión civil o a un oficio. La vocación involucra a todo el ser humano y cristiano. Entran en juego mente, voluntad, corazón, cuerpo…
-
Tuvo cierta luz un día en la oración: «Tú puedes equivocarte, pero yo no me equivoco. Las vocaciones vienen sólo de mí, no de ti: este es el signo externo de que estoy con la Familia Paulina».
-
Las vocaciones son necesarias: Para el mundo, pues ellas son la luz de la humanidad; son la sal purificadora de la tierra, la buena levadura para la masa de harina; son los pararrayos que defienden de los castigos al mundo pecador; son los consoladores del Corazón divino; son los confidentes y confortadores de todas las aflicciones; son el ejemplo que cada día silenciosamente va edificando el cuerpo de Cristo.
-
…será precisamente la Madre quien dará vocaciones más hermosas y más numerosas y mejor formadas, si la honramos, la amamos, la rezamos.